La indigestión “espiritual”

Hoy en día va en crecida un movimiento informativo sobre temáticas esotéricas, metafísicas o “espirituales”. Abundan en las redes las imágenes con frases bonitas, videos con teorías filosóficas sobre el Ser, como así también terapias “holísticas” y encuentros “conscientes”.

Esos ambientes suelen ser muy agradables y cómodos, llenos de personas que se muestran comprensivas (al menos de buenas a primeras) y recursos para realizar cambios personales satisfactorios. Digamos que una persona con un considerable historial de incomprensión y soledad en sus vidas, al llegar a esos ambientes es como una persona hambrienta que de repente se encuentra un banquete repleto de manjares. Ésta sin dudarlo se daría un “atracón” de comida. Probablemente más de lo que su cuerpo está listo para digerir. Y al día siguiente sufriría un “empacho”; más bien llamado “indigestión”.

Esto mismo experimentan muchas personas en el “banquete espiritual”. Incorporan muchas más informaciones y experiencias de las que su psique está preparada para procesar. Esta especie de “indigestión mental” al no poder procesar la información de manera ordenada es lo que normalmente en neurociencias llamaríamos un trauma.

Resultado:

1- pérdida del apetito por consumir esas cosas,

2- se desarrolla un sentimiento de malestar a todos los niveles con solo recordar o estar en contacto con estímulos asociados al ámbito donde detonó el trauma-indigestión.

3- y en casos fuertes, aparece una tendencia al rechazo categórico y critica de todo lo que tenga que ver con esos conceptos.

A partir de entonces, muchas de estas personas entran en estados de tristeza y desilusión, mientras que otras reaccionan con cierta rebeldía, cuestionando a partir de entonces todo lo que su mente relacione con el material “espiritual” que causó el empacho.

Muchas de las personas que pasan por este proceso, comenzaron consumiendo altas dosis de cursos, talleres y encuentros “espirituales”, y/o se comprometieron fuertemente con causas que consideraron “conscientes” e importantes, para luego convertirse en opositores o rebeldes ante esas mismas causas que otrora promovieron.

Recomendaciones para quienes ya han sufrido el “empacho espiritual”:

1- Piensa que si una persona se indigesta comiendo manzanas, la culpa no es de las manzanas, sino del boludo que no supo manejar sus impulsos.

2- Primero supera tus propias indigestiones y traumas antes de querer evitar el de otros.

3- Así como te fuiste al extremo al consumir y/o promover ciertas actividades o materiales, probablemente te estés yendo al otro

extremo al rechazarlas y creer que ahora estas en lo cierto.

4- Cuando veas a personas que se alimentan de eso que te indigestó, en vez de rechazarlas o a sus acciones, desarrolla la empatía sabiendo que un día estuviste en su lugar. Piensa que si se alimentan de manera equilibrada, tal vez ellos consigan buenos resultados.

 

Recomendaciones para quienes aún no han sufrido “empacho espiritual”:

1- Verifica que la fuente de la que vas a alimentarte es lo más pura y coherente posible.

2- Consume raciones equilibradas de información y experiencias.

3- Recuerda que mientras más ingredientes tenga una comida, más le cuesta al estómago digerirla. Mientras más variedad de material “espiritual” incorpores en poco tiempo, más le costará a tu mente ordenarse y procesarlo armónicamente.

4- Realiza ayunos con regularidad, o en otras palabras, haz retiros de las experiencias e informaciones que frecuentas y dedica espacio en tu vida para actividades de otra índole.

 

Vamos! siendo sincer@ contigo mism@, alguna vez has experimentado esto o estas en camino a experimentarlo?

Khalil.

 

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