La consciencia colectiva de River Plate – Decodificación de Cosmosociología

¿Te has preguntado alguna vez por qué los seres humanos nos fanatizamos, reímos y sufrimos observando el desempeño de un equipo deportivo? Pues simplemente, allí no vemos a personas separadas de nosotros, he allí un reflejo de nuestras propias vidas. Este no es un artículo sobre futbol, ni tampoco sobre historia o noticias de actualidad. Si aún no sabes de qué trata la Cosmo Sociología, continúa leyendo.

Estamos acostumbrados a pensarnos como entes separados y por ende nos parece que la vida es complicada y difícil de entender. Sin embargo desde el paradigma de la unidad comprendemos que estamos conectados y que podemos comprender tanto a los individuos como a las organizaciones y masas siguiendo los mismos principios, ya que lo pequeño es un reflejo de lo grande y viceversa. Comprende a una célula y comprenderás a una familia, comprende a un humano y comprenderás un equipo de fútbol y cualquier otro grupo.estadio toroide ¿Por ejemplo? Interesante y muy demostrativo es el caso del Club atlético River Plate. Cuando una persona actúa incoherentemente con su historia y sus convicciones, sus capacidades dejan de responder de la misma manera y en muchos casos experimentamos crisis de identidad. Eso mismo es lo que le pasó a River en la última década. Después de iniciar el siglo con la insignia de “Campeón del siglo” (XX), la institución posiblemente experimentó lo que en un humano se llama “sobreadaptación”.

“Las personas sobreadaptadas se proponen  realizar todas las actividades de la agenda profesional y personal con un alto nivel de eficiencia en pos de alcanzar la excelencia a cualquier costo. La sobreadaptación es un mecanismo de defensa que implica un sobre esfuerzo. El síndrome de sobreadaptación suele afectar a aquellos que deben mostrarse ante los otros como eficientes, exitosos y saludables y trae multiples consecuencias a nuestra salud.”

El exceso de confianza en algunos sentidos y la presión por seguir en lo más alto del desempeño llevaron a los nuevos dirigentes a tomar decisiones apresuradas y poco acertadas. Partieron del club personalidades con historia destacada y llegaron muchos otros desconocidos, jugadores y técnicos, que no terminaban de adaptarse y prontamente estaban siendo vendidos. Se privilegió la cantidad a la calidad, cosas en las que como individuos caemos constantemente. Como en el caso del consumo de drogas, alimentos u otros articulos, donde se establece una dependencia de estímulos repetitivos y constantes, aunque resulten ser insanos e intrascendentes a largo plazo.

En los momentos en los que tememos por nuestra supervivencia, nuestro cuerpo se enfoca solo en sobrevivir y no en crecer. Comienza a quemar grasas y proteínas, degradando al propio cuerpo para producir la energía necesaria, no dejando que las células jóvenes se regeneren, lo cual a la larga genera un debilitamiento general de todo nuestro sistema. Del mismo modo, en River al estar centrados solo en la supervivencia económica, vendió jugadores jóvenes sin darles tiempo de estabilizarse y beneficiar al equipo, sumado a la explotación del estadio para recitales de todo tipo que generaban la degradación del campo de juego (el cuerpo de la consciencia institucional) lo que desembocando en un debilitamiento progresivo a nivel deportivo.

Crisis existenciales de la consciencia

Esos, entre muchos otros factores profundizaron la crisis de identidad de River, la cual lo condujo a el momento más difícil de su historia, perdiendo la categoría de primera en el futbol argentino a mediados de 2011. Este momento de descenso es un reflejo claro de las “caídas”, físicas, económicas, emocionales y espirituales que experimenta el individuo en los momentos de crisis existenciales. Ese momento en que “tocamos File_201162791144fondo” es un punto clave en nuestro aprendizaje para la vida. Es allí cuando nos cuestionamos nuestro antiguo modo de vida, nuestras creencias, nuestros objetivos, por qué nos equivocamos, quienes somos y quienes queremos ser. Es allí, en ese momento de reset, de barajar y dar de nuevo, donde tenemos una nueva oportunidad.

River se había vuelto un ser con problemas de desnutrición, falta de solides en los huesos, con asma y depresión. Así como las personas en esos momentos de crisis solemos recurrir a terapeutas y coachs ontológicos, River solicitó la asistencia de Estanislao Bachrach (doctor en Biología Molecular y comunicador de neurociencias) quien asesoró y acompañó al plantel para desarrollar una actitud resiliente y convertir la sensación de fracaso en una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. El regreso de antiguos conocidos, como Cavenagui y Dominguez, sumados a refuerzos de jerarquía como David Trezeguet, que además siempre fue un gran seguidor del club, lograron generar la masa crítica necesaria para empezar a cambiar la actitud de la consciencia colectiva de River de cara al desafío de recuperar su lugar en el mundo. Allí podemos encontrar dos claves fundamentales para toda consciencia en la generación de su realidad:

  1. Se comienza a recuperar la identidad: cuando hemos perdido el norte y no sabemos quienes somos, la toma de decisiones se vuelve muy difícil y entramos en titubeos que dispersan nuestra energía. Lo que pensamos que somos determina cómo actuaremos. Por ejemplo, podemos tener grandes capacidades disponibles, pero si creemos que somos tontos e incompetentes, simplemente no podremos acceder a ellas.
  2. Se suma el sentimiento a la ecuación: además de tener una idea clara de lo que queremos, necesitamos tener la fuerza y el sentimiento de poder lograrlo. Sobre todo un sentimiento es fundamental en nuestros momentos de dificultad: el amor propio. Eso precisamente les faltaba a los anteriores jugadores del club, ya que no tenían un sentimiento de pertenencia; y es justamente lo que les sobraba a los que regresaron, fans que amaban a la institución.

Recuperar la identidad, el amor propio y el propósito claro, claves que nos llevan a encontrar nuestro lugar en el mundo y así mismo llevaron a la consciencia colectiva de River Plate a recuperar su lugar en primera división y sentirse aún más grande luego de su crisis existencial.

La ascensión y los nuevos desafíos

Luego de trascender una crisis, la consciencia alcanza un nuevo nivel de orden, la vibración se eleva alcanzando nuevos niveles energéticos, lo cual constituye la base de la nueva realidad. A esto en los humanos le llamamos ascensión y en las organizaciones le llamamos ascenso. Luego del ascenso otra de las decisiones importantes que se tomaron en River fue cambiar de técnico. Matías Almeyda, quien los dirigiera durante el Nacional B, le dejó su lugar a Ramón Díaz, no solo un viejo conocido, sino el técnico más ganador de la historia del club. Esto no significa que Díaz sea mejor técnico, sino que cuando la consciencia alcanza una nueva realidad, un nuevo nivel, debe ser dirigida de una nueva manera. El seguir pensando de la misma manera que durante la depresión puede generar una falta de estabilidad en el nuevo ciclo.

Tal vez el acto más significativo, simbólico y claro de todo este proceso tiene lugar a comienzos de 2014. Fernando Cavenagui (quien se había ido durante una temporada) regresa en condición de ídolo y capitán, de la mano de la nueva dirigencia. No solo él, sino también Enzo Franchescoli y Ariel Ortega, ambos héroes del club regresan también en nuevos puestos. Entonces este gran acto de magia se consolida con una publicidad donde Cavenagui aparece vistiéndose de pies a cabeza con el conjunto deportivo del club y al final inaugura el eslogan “River vuelve a ser River”. Por si quedaban dudas, River terminaba de recuperar su identidad y de una manera magistralmente orquestada.

Justo en esa temporada, un año después del ascenso, River volvió a coronarse campeón de la primera división después de muchos años. Conformarse o seguir creciendo Justo en ese momento, luego de la consumación de un gran logro es cuando la consciencia humana tiende a querer repetir la misma fórmula, con los mismos personajes y de la misma manera. Sin embargo la realidad ha cambiado. Es por ello que la clave de la evolución y el triunfo esriver-campeon-copa la adaptación, no la repetición. Sincrónicamente y a un ritmo casi perfecto en River, Ramón Díaz decide no renovar su contrato y una vez más llega un nuevo director técnico para un nuevo nivel. Marcelo Gallardo (otra gloria del club y entrenador joven y con una visión nueva) se hace cargo del equipo.

Con Gallardo el equipo alcanza un nuevo nivel de juego, batiendo el record de partidos invictos, convirti éndose en el equipo más goleador del campeonato local, alcanzando el 2° puesto del país y siendo campeón de la copa sudamericana por primera vez en la historia y de manera invicta. En Septiembre de 2014 recurren a otro acto psicomágico. Estrenan un nuevo modelo de camiseta que es que casi una réplica de la utilizada en la temporada 96/97, cuando river se consagró multicampeón en varias competencias internacionales.

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Curiosamente, unos meses después vuelven a ganar una competencia internacional luego de 17 años (la última vez que utilizaron ese modelo). Demasiadas coincidencias, ¿verdad?.

5489083fd7823_621x414Te dije que no sería un articulo sobre futbol. La historia de River Plate en los últimos años es un claro reflejo de las dinámicas que sigue la consciencia desde el nivel microscópico, humano y macrocósmico. ¿Te has preguntado alguna vez por qué los seres humanos nos fanatizamos, reímos y sufrimos observando el desempeño de un equipo deportivo? Pues simplemente, allí no vemos a personas separadas de nosotros, he allí un reflejo de nuestras propias vidas. Cada agrupación con un propósito en común es un gran ser, un reflejo fractal de los pequeños seres que lo conforman. Próximamente seguiremos analizando la consciencia colectiva de diferentes organizaciones para seguir comprendiendo cómo es que estamos conectados y somos reflejos, o dicho de otro modo: Cosmo Sociología.

Khalil Bascary.

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